Diésel: potencia y eficiencia para tu automóvil
A finales del siglo XX, concretamente en la década de 1990, el consumo de diésel, también conocido como gasoil, comenzó a popularizarse en Europa. Los fabricantes desarrollaron motores más eficientes, duraderos y capaces de recorrer largas distancias con menor consumo, lo que transformó la movilidad de millones de personas.
Desde entonces, el diésel se consolidó como una opción fiable para conductores que buscan autonomía y economía en su vehículo, ya sea para desplazarse en trabajo o para viajar en familia.
SEAT, Volkswagen y la prestigiosa Mercedes-Benz mantienen motores diésel en su oferta, adaptados a distintos estilos de conducción y necesidades. Desde compactos urbanos como el SEAT León, hasta SUV familiares como el Volkswagen Tiguan o berlinas premium como el Mercedes GLA, estos vehículos proporcionan eficiencia en consumo, autonomía para largos recorridos y prestaciones robustas.
Dentro de los tipos de gasoil para coches, encontramos varias alternativas adaptadas a distintos motores y necesidades. A continuación, podrás conocer las diferencias entre los tipos de diésel disponibles en el mercado:
Diésel estándar: si te preguntas cuál es el diésel normal, el más común y popular, es el que se encuentra en la mayoría de los turismos. Garantiza un comportamiento estable tanto en la conducción urbana como en trayectos largos.
Diésel e+ y diésel e+10: incorporan aditivos especiales y un porcentaje de biocombustible, que reduce emisiones y favorece un consumo más limpio. Las diferencias entre diésel e+ y diésel e+10 radican principalmente en la proporción de biocombustible, siendo el e+10 más ecológico sin sacrificar la eficiencia ni la potencia del motor.
Diésel B7, B10 y B20: los diferentes tipos incluyen biodiésel en distintas proporciones respectivamente (7%, 10% y 20%). Ofrecen una alternativa más sostenible y adecuada para motores que admiten estas mezclas.
Conocer los tipos de diésel y sus particularidades permite al conductor tomar decisiones inteligentes antes y durante el repostaje, asegurando que su vehículo funcione al máximo de su potencial, con eficiencia, cuidado del motor y respeto por el entorno.
Elegir el combustible adecuado es una cuestión de rendimiento, conciencia ambiental y economía a largo plazo.