¿Qué pasa si compro un coche que debe impuestos?


Comprar un coche es una decisión importante que marca un antes y un después. No se trata solo de elegir un modelo o un precio, sino de reflexionar con calma.
Esta reflexión es aún más necesaria cuando optamos por un coche de segunda mano, donde conocer su histórico, verificar su estado mecánico y reunir toda la documentación actualizada es clave. Cada detalle cuenta para conducir con tranquilidad.
Sea como fuere, hay un aspecto que nunca debe pasarse por alto: comprobar la situación fiscal del vehículo antes de comprar. Y es que en España es legal vender un coche con impuestos pendientes. Pero ¿qué pasa si compro un coche que debe impuestos?
A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber para evitar esta sorpresa.
¿Se puede comprar un coche con impuestos pendientes?
La legislación española permite la venta de vehículos que arrastran cargas fiscales, siempre y cuando el vendedor sea transparente y comunique de forma clara al comprador la existencia de estas deudas.
Ocultar esta información puede considerarse un acto fraudulento, con consecuencias legales para quien engaña. Esta situación puede presentarse tanto en coches nuevos como en usados, aunque es mucho más frecuente en el mercado de segunda mano.
Para protegerse, el comprador puede consultar en el Registro de la DGT y en el Ayuntamiento correspondiente si existen impuestos pendientes, e incluso bloquear la transferencia de titularidad hasta que todo se regularice.
Tipos de impuestos que pueden estar pendientes
Como hemos visto, puedes consultar el Registro de la DGT o el Ayuntamiento correspondiente antes de lanzarte a la compra de un coche, para saber si hay impuestos pendientes. Si es así, conviene conocer qué tipos de cargas pueden afectar al vehículo:
Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM): también llamado “impuesto de circulación”, es un tributo anual que cada municipio exige por tener un coche. Si no se ha pagado, la deuda puede trasladarse al nuevo propietario y generar recargos. Conoce más sobre los impuestos al comprar un coche de segunda mano en nuestro artículo.
Multas de tráfico pendientes: cualquier sanción impagada seguirá vinculada al vehículo, y su falta de pago puede complicar la transferencia de titularidad o generar embargos.
Recargos y costes administrativos: además del impuesto principal o multas, los retrasos suelen generar recargos, intereses o tasas de gestión que incrementan la deuda.
Embargos o cargas judiciales: en casos extremos, el coche puede estar afectado por un embargo debido a deudas del propietario anterior, lo que impide vender o transferir el vehículo hasta regularizar la situación.
